LA POESÍA ESPAÑOLA A PARTIR DE 1936
NOTA A MODO DE ADVERTENCIA: Los títulos de las obras literarias que se citan así como de las revistas aparecen como no subrayadas por un error de acomodación del documento original al blog. Ruego se tenga en cuenta y se obre en consecuencia no recurriendo a las comillas que se reservarán para títulos de poemas; o bien para obras incluidas en otras obras.
CONTEXTO POLÍTICO – SOCIAL
La inmediata posguerra española viene marcada por otras guerras a nivel europeo; así cabe reseñar las ansias imperialistas de Hitler y tres guerras paralelas que acontecen respectivamente entre Alemania y la URSS; Alemania e Italia, conjuntamente, frente a Gran Bretaña y EE.UU. Por otra parte encontramos a Japón enfrentado a EE.UU.
A partir de estos hechos, da comienzo el largo periodo de la llamada Guerra Fría, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, o tensión entre el bloque comunista y el capitalista. Surgen en el terreno de la filosofía interesantes corrientes que van a suponer una crítica frente a la sociedad industrializada (Escuela de Frankfurt) y otras como la Hermenéutica o el Segundo Existencialismo (Sartre, Simone de Beauvoir, Camus); no se olvide a Kierkegaard, padre del primer existencialismo. Igualmente el Estructuralismo de Saussure, Lacan y Foucault…
Aquí en España surge el nacionalcatolicismo, de la mano de Francisco Franco, máx. Dirigente en el que se concentra el poder. El poderío de la Iglesia es inconmensurable, pues ella se encargará de prohibir matrimonios civiles o divorcios (se consiguieron en la época de la Segunda República) y de controlar el sistema educativo.
Económicamente esta va a ser una época especialmente complicada, de la que da testimonio la literatura más inmediata. Hay un hecho que no podemos ignorar, que es la marcha de los intelectuales al exilio (recordemos a autores ya estudiados en el anterior trimestre, de la G. 27), pues el franquismo no se va a caracterizar por apreciar, precisamente, la cultura.
Bien… vamos a ir desbrozando los diferentes Géneros Literarios, primero de la inmediata posguerra (años 40), para proseguir hasta nuestros días…
POESÍA
En primer lugar habría q considerar a los poetas en el exilio, entre ellos J.R.J. y la gran mayoría de autores del 27; aparte de José Moreno Villa, Juan José Domenchina, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín (estos últimos ligados también al 27, aunque menos conocidos), León Felipe, Pedro Garfias, Juan Gil-Albert…
Será la poesía el género más desarrollado en esta época. En la inmediata posguerra surgen dos importantes revistas: Garcilaso y Escorial, que toman como modelo la poesía de Garcilaso, así como las formas métricas tradicionales.
Existen dos corrientes literarias: ARRAIGADOS y DESARRAIGADOS. Precisamente, Dámaso Alonso dirá que los poetas arraigados son los que están conformes con este mundo (Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, José García Nieto…). En efecto, estos poetas se decantan por ciertos valores tradicionales y harán una poesía con una dimensión religiosa (Panero) e incluso mística (Vivanco) y hasta propagadora de la Falange (Ridruejo). García Nieto será el más fiel representante de la estética garcilasista, con gran influjo petrarquista y una visión muy embellecedora del paisaje.
Pero no hay que pensar que todo el mundo esté tan marcado ideológicamente; así José Mª Valverde o Carlos Bousoño no parecen estar tan influidos.
Dentro de los denominados POETAS DESARRAIGADOS incluiríamos a Vicente Aleixandre (Sombra del Paraíso ) o al mismo Dámaso Alonso ( Hijos de la Ira ). Este último es considerado miembro de la G. 27, aunque lo mejor lo elaboraría con posterioridad a la guerra civil. Sus primerpos libros poseen el sello de J.R.J., aunque su obra revelación será Hijos de la Ira, en donde apreciamos el uso de imágenes irracionales que rayan en el surrealismo, así como el de Imprecaciones y Estructuras reiterativas y Paralelismos.
Surgen en esta época tres importantes revistas literarias: ESPADAÑA (León), CORCEL (Valencia) y PROEL (Santander). Victoriano Crémer y Eugenio G. de Nora dirigirán ESPADAÑA.
Pero ¿en qué se basa la “estética desarraigada”? Pues en un cultivo de un “existencialismo” que expresa el “caos” y la “desorientación” de la vida humana, que llega a ser cauce de una expresión violenta, incluso (recordemos el poema “Insomnio”). Dentro de esta tendencia, en suma, tendremos a : Dámaso Alonso, Eugenio G. de Nora, Bousoño, Crémer, Leopoldo de Luis).
Otras tendencias serán el POSTISMO, creado por Carlos Edmundo de Ory (estética vanguardista) y el denominado GRUPO CÁNTICO (surgido en torno a la revista CÁNTICO), con Ricardo Molina y Pablo García Baena, de tendencia intimista.
Los denominados AÑOS CINCUENTA se caracterizarán por una preponderancia de la NOVELA como género estrella y así, en el terreno de la POESÍA, podremos citar en principio, a los poetas nombrados al final de la etapa de los 40, que cultivarán un lenguaje coloquial y tenderán a construir una poesía sencilla, más centrada en los contenidos que en la estética propiamente dicha y que incluso tendrá cierto carácter narrativo. Así pues, consideraremos a los “Espadañistas” (Crémer, Nora, Figueras y L. de Luis).
Aparte estos, incluiremos también a Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Hierro.
En vuestro libro viene un interesante comentario para hacer, sobre el último de ellos; comentario que os paso en fotocopias.
Vamos a decir lo fundamental de estos tres últimos poetas, verdaderos hitos dentro del periodo social.
Blas de Otero tiene tres momentos en su poesía. Así, al ppio es más un poeta existencial y desarraigado ( Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia, que luego dará el título de Ancia, ya en 1958. Despúés se convertirá en un poeta más social y orientado hacia la colectividad, que propugnará, dentro de un estilo coloquial y sencillo, que su poesía irá dirigida a “la inmensa mayoría” (recordemos a J.R.J., ¿qué decía este?). Aquí destacaría su obra: Pido la paz y la palabra.
En un tercer momento recuperará el intimismo, hacia los años 60 y usará, frente a las estrofas tradicionales , el verso libre, el versículo y ciertos recursos surrealista. Otero morirá muy enfermo.
Gabriel Celaya, que acabaría sus días en la máxima pobreza y recibirá una importante ayuda del gobierno de González, vivió en la Rsda. Estudiantes, antes de la guerra.
Pasaría de unos primeros comienzos románticos a un cultivo de un estilo coloquial, formalmente hablando, que abarcará otras temáticas, en Tranquilamente hablando, del año 1947. Lo más destacado de su producción son : Las cartas boca arriba y sus Cantos íberos, que constituyen su llamada poesía social. En su obra: Rapsodia euskera, se sumerge en sus orígenes vascos.
José Hierro es otro de los grandes. Hombre aficionado a escribir en los bajos de su casa, en una cafetería en la que pasaba largas horas, en compañía de todo tipo de gente, murió hace poco relativamente, por problemas pulmonares.
Aunque había nacido en Madrid, era más el poeta santanderino, pues allí vivió muchos años y colaboró con la revista PROEL. Y al igual que otro santanderino que ya estudiamos: Gerardo Diego, hizo poemas de corte creacionista, influidos por este último. Estuvo en la cárcel en su juventud…Leamos su “Canción de cuna para dormir a un preso”…
Su primer libro es Tierra sin nosotros, de 1947, obra plagada de nostalgia y ganas de vivir; en donde hace uso del verso eneasílabo (verso de “andar apresurado”, en palabras suyas), así como de los encabalgamientos encadenados (miremos sus composiciones en el manual). Las repeticiones tendrán un valor indiscutible…
Realmente, Hierro, como los “grandes”, es un poeta muy personal y original que no se ha anclado en ninguna corriente o tendencia. Sus temas suelen ser existenciales, aunque a veces incluye la alegría y el gozo, caso de Alegría (1947); aunque evoluciona hacia lo social (Cuanto sé de mí, Quinta del 42).
Destacan tb. Su Libro de las alucinaciones, y sus conocidos Cuadernos de N.Y.
Los denominados años 60 en poesía, suponen una crisis del realismo social de los 50. La literatura se ve sustituida por el llamado “experimentalismo” o Literatura Experimental. Aquí incluiríamos a los llamados “niños de la guerra”, que son los poetas nacidos en el periodo: 1924 – 1936 y que rechazan lo político, aunque no el realismo social.
En este grupo se incluye una nutrida nómina de autores (Ángel González, José M. Caballero Bonald, José Mª Valverde, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo, jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Francisco Brines, Félix Grande, Claudio Rodríguez, Eladio cabañero, Carlos Sahagún).
Frente a la idea de Aleixandre sobre la poesía: poesía como comunicación, este grupo tiene la idea de que la poesía es una forma de experiencia y conocimiento; y le da entrada a lo más íntimo, a la subjetividad y al recuerdo. Pero en algún autor no falta la preocupación ética por la situación española (caso de Ángel González).
En cuanto al estilo de esta poesía, se caracteriza por la importancia concedida al lenguaje, el estilo natural, la obra bien hecha, el uso de un lenguaje familiar y coloquial, el versolibrismo -más frecuente que las estrofas clásicas-. También se observa una “metapoesía” o interés por la obra bien hecha, y una cierta intertextualidad, que podemos apreciar en Gil de Biedma.
En cuanto a autores influyentes, tenemos a T.S. Eliot, Ezra Pound y Constantino Kavafis.
Dos son los grupos de autores: a/ Escuela de Barcelona (Barral, Goytisolo y Gil de Biedma); b/ Escuela de Madrid (el resto de autores nombrados más arriba).
No es ajeno a ellos el uso de cierto distanciamiento e ironía (Ángel González); una cierta pervivencia de lo social (Goytisolo); cierto tono confidencial (Gil de Biedma); afán metapoético (Valente) …
“Los Novísimos”
Son un grupo poético que surge hacia finales de los años 60. Se les llama también G. del 68, aunque el título de Novísimos se lo debemos a José Mª Castellet, que antologó poemas de estos autores y tituló el libro así: Nueve novísimos poetas españoles, en el año 1970.
Aquí incluiríamos a Leopoldo María Panero, Ana Mª Moix (hermana del fallecido Terenci Moix), Félix de Azúa, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Mtnez Sarrión, José Mª Álvarez, Pere Gimferrer, Guillermo Carnero y Vicente Molina Foix. Así salen nueve, pero habría que añadir a : Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena (heredero lejano del marqués de Villena).
Estos poetas de dejan influir por la Vanguardia (Surrealismo, Cubismo y Postismo -o postsurrealismo-).
Se les ha llamado también los poetas “venecianos”, pues enmarcan sus composiciones en el imaginario de Venecia.
Son culturalistas y exhibicionistas desde el p. de vista cultural.
Gustan de lo decadente.
Gustan de experimentar lingüísticamente, mediante un lenguaje rico y barroco; a veces usan la escritura automática, en plan surrealista…
Piensan que la poesía es un arte minoritario y son por tanto metapoéticos.
Un breve apunte: Pere Gimferrer, considerado el autor principal, escribió inicialmente en castellano, pero luego, desde 1970 lo haría en catalán.
POESÍA A PARTIR DE 1975
En realidad hay una gran diversidad de obras y autores, así como de tendencias.
En el terreno de la poesía se da una mezcla de todo y hay cabida para los metros tradicionales o clásicos y para el más acendrado versolibrismo. Las temáticas son de lo más variopintas.
Se publican cientos de poemarios y otros muchos aparecen en revistas, antologías y compilaciones diversas.
Tras la muerte de Franco, será el grupo de los Novísimos el dominante.
En años posteriores a dicha muerte, cabría hablar de : Metapoesía (Guillermo Carnero y Jenaro Talens); Poesía Experimental (José Miguel Ullán, que hace un tipo de poesía verbal-visual); Culturalismo (Luis Ant. De Villena, Colinas, Jaime Siles, este últ. Poeta puro y minimalista).
En los ochenta apreciamos una nueva sensibilidad lírica con un mayor uso de la métrica clásica, una reintroducción del humor y un regusto por lo íntimo, pero no a la manera romántica sino en un intento de hallar complicidad con el lector -poesía de la experiencia-. En esta línea destaca Luis Alberto de Cuenca. Los poetas de la experiencia se decantan por lo urbano, lo cotidiano y lo coloquial (merecen destacarse Felipe Benítez Reyes y César Antonio Molina).
Dentro de la corriente de “la otra sentimentalidad”, de 1983, merece citarse a Luis García Montero, autor entre otras de Completamente viernes, proyecto de publicación en consenso con su mujer, Almudena Grandes.
También hay que recordar a ciertas poetas, o mujeres que hacen poesía de una extraordinaria calidad. Ramón Buenaventura titula Las diosas blancas, a una antología con composiciones de Almudena Grandes, Blanca Andreu, Almudena Guzmán, Luisa Castro, Ana Rossetti,etc… Podéis leer algunos poemas en la antología en fotocopias que he elaborado para vosotros, de esta última etapa.
El intimismo de los años ochenta también lo comparten otros poetas como: Abelardo Linares, Francisco Bejarano… Y los hay que retoman la rima y la estrofa: Luis Mtnez de Merlo, Fernando de Villena, Juan Lamillar…
Finalmente, habría que considerar la llamada “Poesía del silencio”, con textos minimalistas (breves y concentrados) o una línea filosófico-metafísica, influida por María Zambrano. Podríamos citar a Amparo Amorós, Álvaro Valverde, Julia Castillo, etc.