Clase G.27 (continuación)

 

CONTINUACIÓN DE LA GENERACIÓN DEL 27

 

 

 

A ver … vamos a seguir con este tema y a concluirlo. El último autor estudiado ha sido Vicente Aleixandre.

 

Ahora prosigamos con LUIS CERNUDA, quien desde mi óptica particular fue un auténtico renegado de su tierra natal -Sevilla- y por cuestiones familiares, acabó abandonándola definitivamente. Primero se fue a Málaga, luego pasó por Madrid , París y finalmente estaría en Inglaterra (Cambridge y Londres) y Escocia (Glasgow), como prof. universitario; para terminar sus días en tierras mexicanas -en ellas daría fin a su vida, por decisión propia-. El Amor le jugó malas pasadas y si a esto se añade su condición sexual diferente, que le llevó a sufrir bastante (a Lorca le ocurriría otro tanto), pues ya tenemos un cóctel perfecto para tomar una decisión tan drástica. Vivió 61 años.

 

Cernuda cultivó el versículo, que es un verso de gran longitud, superior al alejandrino. En ocasiones encontramos rasgos surrealistas en su poesía, aunque no con la densidad de Aleixandre, Lorca o Alberti.

La totalidad de su producción poética se engloba en un único libro: La realidad y el deseo, que contiene entre otros estos títulos: “Los placeres prohibidos”, “Donde habite el olvido”, “Las nubes”, “Desolación de la quimera”, etc.

 

En la poética de Cernuda se vislumbran influencias de Hölderlin, Bécquer, Garcilaso, Manrique, J.R.J. y simbolistas franceses (Mallarmée, Rimbaud) y poetas ingleses (Yeats, Coleridge, Wordsworth, etc).

 

Trata temáticas muy concretas: Soledad, Hastío, Belleza… y en su última etapa hace referencias al Paso del Tiempo, la Vejez y la Muerte…

 

El título: La realidad y el deseo, es muy revelador, ya que contrasta perfectamente la realidad (los otros) / el deseo (su pasión amorosa).

 

Fue un gran amigo de Lorca y Aleixandre.

 

Con relación a RAFAEL ALBERTI, hombre muy longevo, diremos que fue natural del Puerto de Santa María (Cádiz); hijo de bodegueros -en este pueblo gaditano hay importantes bodegas -Osborne, Domecq, etc- de orígenes italianos y que siempre sintió una profunda nostalgia por su lugar de origen, en donde había estado desde muy chiquito en contacto con la playa y con el mar. Un ligero apunte, para q os hagáis una idea: la visión de Cádiz desde Fuentebravía (Pto. Sta. María) es muy similar a la de estar en Bastiagueiro contemplando la ciudad herculina. De hecho, Cádiz y Coruña están hermanadas desde hace relativamente poco y tienen bastante parecido. Las ciudades costeras, tipo península, están prácticamente metidas en el mar y gozan de una luz muy especial, que Alberti -gran aficionado a la pintura- supo reflejar en su obra pictórica y que tanta añoranza le trajo desde la capital de España, en donde recaló con catorce o quince años. “El mar, la mar/ ¿por qué me trajiste, padre, a la ciudad?/ ¿por qué me desenterraste del mar?(…)”, nos dice en unos versos de su primera etapa ( Marinero en tierra).

 

A decir verdad, este autor no tenía ninguna licenciatura (sí los otros miembros, excepción hecha de Miguel Hernández). Otras obras del ppio son : La amante y El alba del alhelí. Esta primera etapa es de sabor tradicional (romances, coplas); pero después se sube al carro de la Vanguardia (surrealismo y futurismo). En realidad, alternan Vanguardias/ Gongorismo.

De esta segunda etapa son: Cal y canto y Sobre los ángeles (aquí nos presenta a unos ángeles malvados, oscuros, vengativos…que no son sino el reflejo de su existencialismo vivencial; es esta su obra maestra, plagada de surrealismo).

 

Posteriormente, en la etapa republicana se convirtió en uno de los intelectuales más activos y de hecho, colaboró junto a su compañera Teresa León, en la salvaguarda de los cuadros del museo del Prado (hay una obra escrita en el exilio: Noche oscura en el Museo del Prado, que refleja la vivencia angustiosa de una noche de “esconder” y “trasladar” obras pictóricas a los sótanos de dicho museo). Esta última es una obra teatral, pues Alberti hizo sus pinitos como autor dramático.

 

No se olvide su afiliación hacia el partido comunista y sus simpatías con la República. Y ya concluimos.

 

A LORCA, ya lo habéis estudiado al preparar el Romancero gitano para el anterior examen. Volveremos sobre él al abordar el teatro anterior a la guerra civil (Teatro anterior al 36).

 

Respecto a CONCHA MÉNDEZ y MANUEL ALTOLAGUIRRE, digamos que fueron un matrimonio muy compenetrado desde el punto de vista artístico. Ahí tenéis, en la antología, un poema muy sentimental de esta autora; poema que supone un desafío al llanto, pues emociona con gran intensidad…

 

No nos olvidemos igualmente de ERNESTINA DE CHAMPOURCÍN (de esta hay un bello poema que empieza así: “Te esperaré apoyada en la curva del cielo…” (no olvidéis leerlo en las fotocopias).

 

MIGUEL HERNÁNDEZ, como ya comenté el otro día, es considerado el epígono de esta Generación de Amigos y como los otros, él también acudía a Madrid cuando le era posible; pues era valenciano nacido en Orihuela (“En Orihuela, su pueblo y el mío,/ se me ha muerto, como del rayo Ramón Sijé/ con quien tanto quería…).

Su vida fue la de un campesino valenciano, de orígenes humildes, muy aficionado al gongorismo. Murió en la cárcel de Alicante, enfermo de tuberculosis y había luchado en la guerra, siguiendo la causa republicana.

 

En cuanto a su estilo se puede decir que abundan las metáforas familiares e inmediatas; que recurre bastante a la métrica tradicional (soneto, octava real, romance, serventesio, etc).

 

Los temas de su poesía son la MUERTE, la VIDA (y su plasmación en el Amor) y EL COMPROMISO POLÍTICO Y SOCIAL. Con respecto al Amor, se concreta en la esposa-madre (“menos tu vientre/ todo es confuso…”). El hijo es la “esperanza” de futuro. Leer poema “Las nanas de la cebolla”… ya que él, desde la cárcel recuerda con nostalgia a su esposa y su hijo, que “con sangre de cebolla/ se amamantaba…”

 

Algunos títulos son: El rayo que no cesa (1ª etapa), y Perito en lunas (obra de su madurez artística, en la que aparece la famosa “Elegía a Ramón Sijé”(1936), un amigo al que añora tras su muerte – recordemos otra famosa Elegía o Planto funerario: Las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique -. En aquella se dan la mano lo tradicional y la vanguardia.

 

Su segunda etapa viene marcada por Viento del pueblo (1937). En ella destaca el poema “El niño yuntero”. Esta etapa es de compromiso político.

De su tercera etapa es su Cancionero y Romancero de ausencias que constituye la cima poética del autor.

 

A DÁMASO ALONSO se le estudia como miembro de esta Generación, pero de la etapa de posguerra. Destacó este profesor universitario por su labor como crítico literario -muy interesantes son sus comentarios sobre Quevedo (él había dicho que “Amor constante más allá de la muerte” es el mejor poema amoroso de toda nuestra lírica y había hecho entre muchos estudios, uno muy completo sobre la Fábula de Polifemo y Galatea, de Luis de Góngora.

Destaca su obra: Hijos de la Ira (1944), de contenido muy existencial. Leamos, por favor, su poema: “Insomnio”, que figura en la antología (fotocopias). Relativo a esta composición, diremos que contiene “imágenes irracionales” o “vanguardistas” o “visionarias”, pues de estas tres maneras podemos denominar a esta clase de metáforas en las que el término real no se corresponde para nada con el imaginario, pues nada hay en uno que comparta la más mínima significación con el otro.

 Pues ya está bien por hoy. Seguiremos otro día… (Ahora toca descansar un poco para reponer fuerzas y hacer un buen examen. SUERTE)

 

Oleiros, 26 marzo, 09

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