Posteado por: conchabarrilero | marzo 29, 2009

MARÍTIMA

 

MENSAJE DESDE EL MAR

 

 

Poco a poco fue descendiendo la colina. El día era supersoleado y alguna que otra ave se cruzaba en su camino, unas veces volando hacia la derecha y otras a siniestra, aunque Carmina no se paraba a pensar en un posible mal o buen augurio.

Aquella mañana se había despertado más descansada de lo habitual en estos últimos tiempos y de motu proprio decidió acercarse hacia Praia Longa. No le fue difícil orientarse por todas aquellas carreteras secundarias, a pesar de que solo había estado en esa zona costera en una ocasión; mas se concentró todo cuanto le permitía su mente y siguiendo la dirección de los indicadores de carretera logró dar con su destino.

Primero avistaría la playa, rectilínea, larguísima, plagada de un ciclo de olas muy particular y adecuado para los surfistas -olas blancas, blanquísimas estelas de mar dispuestas en paralelo; perfectamente alineadas dentro del dinamismo de las aguas azules y profundas – . La arena, de una blancura sin igual, contrastaba agudamente, en aquel plácido día soleado y luminoso.

Al entrar en Praia Longa descubrió casualmente un indicador que la orientaba hacia el puerto de Trazas, diminuto y pintoresco…Podía imaginarlo con aspecto de puerto tranquilo…

Al principio, la necesidad de salir del coche para tomar el aire y oxigenarse un poco, tras su viaje desde otra cala en Costa Occidente, le hizo descubrir el verdiazul del mar , que la atrajo sobremanera. Era una visión del mismo desde el alto de uno de los montes, plagado de pinos galaicos. El juego de tonos verdes de la vegetación y el azul verdoso del agua, le provocaban sensaciones de fuerte plasticidad , de un poderoso cromatismo, que la animó a proseguir su camino…

En un momento dado, la señal de desnivel le anunciaba que una gran pendiente de no se sabía qué porcentaje de inclinación, la iba conduciendo inexorablemente hacia su destino marítimo. Y así fue como poco a poco iba aproximándose a su fatal puerto.

Paulatinamente se iba acercando, sin parar de bajar por la escurridiza pendiente. De pronto, dudó si tomar la derecha o la izquierda, pero su instinto la fue conduciendo como si de un poderoso imán se tratase, al desproporcionado desenlace.

Ya por fin avistó lo que le pareció un blanco galpón con tres puertas de distintos colores. Un muchacho como de una treintena, aproximadamente, se apiadó de ella con la mirada. ¿Qué pensaría el chico? Una mujer sola, a la hora de la comida, bajando por esta pendiente escarpada, con una inclinación descomunal… Y descomunal y desproporcionada hasta unos límites inconmensurables sería la sensación que inundó a Carmina, pues en cuanto detuvo el coche y salió de él, se vio atrapada por una imagen cruel y absolutamente pavorosa, de un mar verdiazul cual gigante presto a atacar a su presa. Al menos esta sería la sensación que embargó a nuestra protagonista; y ya era demasiado tarde…el chico había emprendido su marcha monte arriba…Ella había sido un poco lenta de reflejos o tal vez desconfiada o simplemente había pensado que no le conocía de nada ; aunque quiso preguntar en el último momento si había allí un restaurante, pero el joven no se apercibió de tal deseo y se encerró con su volante y se fue para siempre monte arriba; no obstante la miró desde su altura, justo cuando Carmina ya había salido del coche.

Fue franquear el galpón, tras haber aparcado cuidadosamente en el espacio justo entre puerta y puerta, por si acaso llegaba algún marinero y no tenía suficiente margen para entrar con sus aparejos de mar, y se sintió completamente conturbada, presa de pánico…

Era toda una osadía salir del Audi. Pero ya era demasiado tarde, y el mar, como una brava sinfonía fue metiéndose en sus oídos…el bramido terrorífico de las olas y la visión de sus aguas verdiazules, amenazantes, sombreadas de un negro profundo, se apoderó de su espíritu y ahí podíamos avistar a Carmina, gritando furiosa y pavorosamente, sin solución de continuidad posible…

Creyó morir y no poder reunir las fuerzas necesarias para retornar al coche, que tan cerca estaba físicamente pero tan alejado, emocionalmente. Una impotencia invalidante se apoderó de sus fuerzas y de su persona toda, y sin poder parar de gemir y de gritar, consiguió abrir la puerta del mismo y se arrojó de bruces sobre los asientos delanteros, sin reparar siquiera en la palanca de cambios.

Creyó morir por causa de tan estremecedora impresión, de tan brutal experiencia acústica y visual con aquel monstruo de infinitas dimensiones.

Y creyendo no poder subir aquel inalcanzable desnivel se armó de valor y lo mejor que pudo y supo, maniobró con suma peligrosidad, pues ni margen tenía para hacer la ele. Pidió a Dios con todas sus fuerzas y una esencial desesperación.

Entendió que había estado al filo de la muerte misma, del infarto, de la histeria, del orgasmo, de la más absurda rendición; pues en un momento dado, presa de una ineludible impotencia, dudó por unos instantes eternos si aquel era su final, en medio de la soledad más estremecedora: quedar allí para siempre, hasta que algún alma caritativa fuese a recoger su cuerpo inane.

El móvil no tenía cobertura suficiente y no pudo pedir un S.O.S. a nadie.

Carmina se enfrentaba a su propio destino, pero Dios que es misericordioso se apiadó y ella sola consiguió escapar de la situación; logró direccionar el coche monte arriba y con todas sus fuerzas, dio un fuerte pisotón al acelerador.

Se dejó prácticamente clavadas las huellas de los neumáticos en el asfalto.

 

Concha Barrilero González ,   marzo 2009

 

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Respuestas

  1. ¡Qué angustia Concha! Desde luego, sabes transmitir sensaciones al lector… todos nos hemos sentido alguna vez como Carmina…

    Bueno, aquí te dejo…

    GRILLOS DE ANDALUCÍA

    Persianas bajas. Calor sofocante. Mujeres durmiendo la siesta.
    Grillos que gritan su sed bajo el sol que los alumbra sólo a ellos.
    Grillos que piden ayuda.
    Grillos que siguen cantando por la noche acompañados por las personas que refrescan el gaznate en las terracitas de las calles de Andalucía.
    Ella conocía todo aquello, ahora sólo un recuerdo.
    Todavía no soportaba la retranca pero había aceptado la morriña como un quiste en su pensamiento.
    Su morriña no era la misma de aquellos nuevos argentinos de generaciones anteriores que habían salido a buscar un pan que en Galicia no comían. Tampoco era el mismo de aquellos que vivían en la Pérfida Albión y asombraban a unos y a otros con el nuevo pidgin en el que hola es hello.
    Su morriña era una morriña diferente…añoranza de las tierras del sur.

    El otro día vivió un sueño.
    Soñó que su tiempo se derretía cual relojes de Dalí.
    Las cajitas de su cerebro se fueron llenando de surrealismo…
    Se preguntaba quien había puesto aquella paleta de colores próximos al naranja caldero en el atardecer de Cadaqués…¿Habría sido el cielo?

    Ella tenía un perro… pero no era un perro normal…
    Ella tenía un perro literato.
    Ella tenía un perro literato que adoraba degustar literatura hasta el punto de devorar los libros que hojeaba…
    ¡Era un perro con gracia!

    Los pupilos no tenían en cuenta sus amenazas con la ¨cachaba¨… nadie que habiendo llegado a la madurez de su vida continúe haciendo ejercicios de caligrafía podría golpear a nadie.

    Hoy se ha despertado a la misma hora de siempre. Pero hoy había ocurrido algo diferente… se había dado cuenta de que llovía. Siempre llovía, pero hoy se había dado cuenta.
    Y, de repente lloró… ¡lloró pensando en los grillos que cantan bajo la lluvia de Andalucía!

    elenaveiga

    • Me alegro de que lo veas así; de que me veas tan “comunicativa” literariamente hablando.
      He repasado tu bello relato y la verdad, me da la sensación de q haces referencia a dos personajes (perro literato, cachaba…). Mañana, al final de la clase lo retomamos o tomando un café las dos, un día de estos… Un besiño

  2. Hola he leido su relato desde el peru y me ha parecido impresionante.Tambien he leido los apuntes que dejo y me han sido de gran ayuda ya que estudi filologia hispanica aca en lima.
    Cordiales saludos desde el Peru.
    P.D:muchas grasias y siga haciendo disfrutar al mundo.

    • Pues mijo, me encanta lo que me dices; pero no puedo acreditar algo así…Es que esto de la Internet es una pasada, Oswaldo. Me alegro de que te alegre mi relato. Me has provocado una carcajada amistosa…aunque…a decir verdad ¿no serás (…) alguien que yo puedo conoser? Es que yo solo conozco a una persona con este sentido tan bno y tan espesial del humor… Abrasos. Concha

    • “Déjame que te cuente, limeño”… ¿Le sría factible señalarme más pormenorizadamente lo que l ha gustado más exactamente? ¿Conoce a María Dolores Pradera? Desde mi concepción para nada experta del fenómeno musical, podría decirte que es una vocalista de lo mejor que tenemos en España. La frase inicial sale de una letra de una canción suya. Es claro que es un hito y no un eslabón, la señora esta. Pero, ¿qué tema le ha gustado más a usted? ¿El relato, parece que le ha agradado, no? Quedando a su entera disposición de cara a explicarle lo que necesite a propósito de todo esto, espero contestación suya, chamo… Hasta que usted quiera.

  3. No es mi intención gustar o desagradar a un público. No soy más que una aficionada que no escribía relatos desde hacía más de una década; pero agradezco su sincero comentario. No obstante, al menos por ahora seguiré cultivando este estilo, pues a mí me sirve para desahogar mis demonios internos. La verdad, no siento que le haya podido disgustar: ça m’est égal, como dicen los franceses; o sea que me da lo mismo. Gracias por haber tenido la “paciencia” de leerlo. Decía la santa de Ávila: “La paciencia todo lo alcanza”. Un saludo

  4. Muchísimas gracias, Lucía, por tu excelente y cariñoso comentario. Ya colgaré algún otro relato para seguir recreándoos con mis prosas, aunque no tengo demasiadas. Te sugiero lo hagas tú también si es esta tu afición; pues con la buena expresión que te gastas, seguro que tienes madera de escritora y aparte, eres una chica con una gran sensibilidad.
    Es importante que este sea un blog compartido en el que participemos un poco todas/os – alumnos/as, amigos/as, profes … – . Un besazo. Concha – profe.


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